EL MEJOR MOMENTO DEL DÍA PARA ENTRENAR: ¿CUÁNDO Y POR QUÉ?

EL MEJOR MOMENTO DEL DÍA PARA ENTRENAR: ¿CUÁNDO Y POR QUÉ?

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    No es ningún secreto que el ritmo circadiano es una propiedad innata en todos los organismos vivos, incluidos los seres humanos. Estos ritmos se deben principalmente a los ciclos periódicos de la luz y la temperatura del medio ambiente, asociados con la rotación diaria de la Tierra alrededor de su eje, y se manifiestan en varios procesos de la actividad vital del organismo humano.

    Los efectos de la luz y la temperatura medioambiental repercuten en la temperatura corporal, la actividad hormonal, el sistema cardiovascular, la capacidad del trabajo, etc. Aunque el ritmo natural de la actividad de varias funciones suele exceder las 24 horas, los sincronizadores externos, como el cambio día-noche, el modo de la vida, la actividad motriz, la alimentación, forman un ritmo diario estable de las funciones vitales.

    El rendimiento deportivo y diversas capacidades físicas y mentales varían notablemente según el momento del día o de la noche. El máximo potencial funcional del cuerpo humano se desarrolla entre las 13 14 hasta las 18 20 horas, el mínimo se observa entre las 2 y las 5 horas. Al mismo tiempo, las fluctuaciones pueden resultar bastante significativas. Por ejemplo, las fluctuaciones de la frecuencia cardíaca en reposo pueden alcanzar el 20-30%. En las primeras horas del día las cualidades psicomotrices de una persona son notablemente bajas.

    La funcionalidad y la temperatura del cuerpo de los deportistas guardan una estrecha relación. Sin embargo, en los atletas profesionales el ritmo puede adquirir un carácter específico en función del momento en el que se lleven a cabo los ejercicios.  Por ejemplo, esta misma diferencia puede resultar ínfima en los atletas acostumbrados a entrenarse a primeras horas del día. Más aún, el entrenamiento regular y constante por la mañana puede repercutir de modo que los índices registrados a las 78 horas de la mañana sean superiores a los de la tarde o de la noche.

    El entrenamiento en diversas horas del día tiene sus peculiaridades que se deben tener en cuenta y recordar. Para que el aprendizaje de nuevos elementos de la técnica sea más exitoso, debe llevarse a la práctica en la primera mitad del día, de 10 a 12. Es en este período cuando se observa el nivel máximo de las facultades cognitivas del deportista. En este mismo momento se detecta el punto álgido del estado de ánimo, la disposición y las capacidades mentales. La cúspide de los índices psicológicos se vincula al nivel máximo de cortisol y catecolaminas que puede observarse en la primera mitad del día.

    La labor destinada a desarrollar las cualidades de fuerza-velocidad, la coordinación, y la movilidad articular será más eficaz y exitosa si se realiza entre las 16 y las 18 horas. Es justamente en este intervalo cuando se observa el nivel más alto de las mencionadas capacidades motrices.

    La tarea que tiene como objetivo desarrollar la resistencia será más útil si se planifica para la tarde, de las 16 a las 19 horas. En este momento, se alcanzan la magnitud máxima del consumo de oxígeno, la ventilación pulmonar, el volumen sistólico, el gasto cardíaco, etc. Durante el mismo tiempo, los deportistas superan con facilidad la sensación de fatiga, transcurriendo con mayor intensidad los procesos de recuperación. Cuando se entrena dos veces al día, por la mañana y al final del día, la capacidad máxima de trabajo se muestra durante la segunda parte de la jornada deportiva. Esta información será de ayuda a los crossfitters para planificar varios entrenamientos al día.

    Las oscilaciones diurnas naturales de las funciones vegetativas influyen indudablemente en la magnitud de las fluctuaciones de los índices de la capacidad de trabajo especial. Cuando la hora de los entrenamientos coincide con el punto álgido fisiológico de la actividad vital del organismo, el nivel de la capacidad de trabajo, desde el punto de vista de la actividad fisiológica, resulta más alto en comparación con en el que se registra durante los entrenamientos en un tiempo ineficaz.

    Es crucial procurar que el tiempo cuando se realizan los entrenamientos se mantenga estable en lo posible, ya que el cambio en el horario de entrenamientos conlleva la bajada del rendimiento de los deportistas, el retraso de la recuperación tras las cargas físicas, lo que es imposible que no repercuta en la calidad del proceso de entrenamiento. La hora de los ejercicios puede y debe ser cambiada exclusivamente antes de las competiciones más importantes que se lleven a cabo en un período de tiempo distinto al habitual o tengan lugar en otro huso horario.

    Las modificaciones del tiempo de la realización de los ejercicios produce un cambio justificado en el ritmo de la capacidad deportiva. Las cualidades fuerza‑velocidad son las más rápidas en ajustarse: ya en 10-15 días los deportistas muestran el nivel máximo de rendimiento en el horario modificado de entrenamientos. Las cualidades de resistencia tardan un poco más, y se adaptan a finales de la tercera semana.

    Por extraño que parezca, la reorganización y la sincronización del ritmo circadiano biológico más eficaz se consigue mediante la comunicación interpersonal, según la ciencia. ¡Entrenamientos conjuntos cargados de emociones en un equipo unido serán de gran ayuda en este asunto!

    ¡ENTRENEMOS JUNTOS, ENTRENEMOS CORRECTAMENTE!

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